• Document: La escritura como proceso cognitivo
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La escritura como proceso cognitivo Por Irene Klein El taller de escritura propone escribir desde una determinada concepción de la escritura: la de la escritura como proceso. En este proceso y, a partir de la práctica y la reflexión sobre la escritura, el estudiante-escritor construye conocimiento. ¿A qué llamamos “proceso de escritura”? En oposición al modelo que describe al proceso de escritura como modelo por etapas, recientes corrientes de investigación niegan que la escritura opere como sucesión mecánica de etapas, esto es, como un proceso constituido por operaciones que se despliegan en sentido lineal (a la etapa inicial de preescritura y generación de ideas le seguiría su ordenación, elaboración y reelaboración hasta alcanzar el resultado final), y sostienen que dichas etapas se alternan en una actividad dinámica y compleja. La teoría de los procesos de escritura, reconocida como la de mayor desarrollo en el campo de las investigaciones sobre la composición escrita, dio a conocer dos modelos cognitivos de los procesos de composición: el elaborado por John Hayes y Linda Flower (1981) y el de Carl Bereiter y Marlene Scardamalia (1987). El proceso de escritura como proceso cognitivo. El modelo propuesto por John Hayes y Linda Flower Hayes y Flower describen el proceso de escritura como un conjunto múltiple de procesos recursivos que debe orquestar u organizar el escritor a fin de dirigirlos hacia determinados objetivos. El modelo que proponen nos permite reconocer de qué modo inciden en el proceso cognitivo aquellos procesos propios de la escritura, tales como la planificación, la revisión y la corrección, procesos que en el discurso oral están ausentes. Una evaluación constante del texto en relación con los objetivos propuestos y la generación de ideas que, a menudo, surge del mismo proceso de evaluación permiten revisar, adaptar o fijar nuevos y más complejos objetivos. De ese modo, la escritura se convierte en un espacio de exploración, búsqueda y descubrimiento, es decir, en el camino hacia el conocimiento. ¿Cuáles son los criterios que rigen esa serie de decisiones y elecciones que el escritor debe realizar cuando escribe? A modo de respuesta, Linda Flower y John Hayes presentan una teoría sobre los procesos cognitivos que participan en la composición que ellos esquematizan en el cuadro que sigue: 1 En el proceso actúan tres componentes básicos: los procesos de redacción, la tarea de escritura y la memoria a largo plazo del escritor. Dentro del proceso de composición o redacción, tres procesos operacionales generan el texto escrito: la planificación, la puesta en texto y la revisión, que están orquestados por el monitor. Por último, en el proceso de planificación se encuentran tres subcomponentes: la generación de ideas, la organización de la información y los objetivos. El texto se produce en función de la planificación de ideas, que se traducen en lenguaje escrito que es, a su vez, revisado y corregido. La mayor parte de las investigaciones de Flower y Hayes en los últimos diez años estuvo centrada en la formulación de definiciones más explícitas de los variados subcomponentes del modelo. Por ejemplo, a comienzos de 1980, desarrollaron la noción de problema retórico como parte del proceso de descubrimiento en la escritura. Para Hayes y Flowers, el problema retórico se despliega en dos unidades: la situación retórica (la audiencia, el tema) y los propios objetivos del escritor (la construcción de un texto con significado). El concepto de problema (Hayes et al., 1987) está relacionado con el desarrollo de estrategias que permitan resolverlos. Un buen escritor es aquel que tiene en cuenta la situación comunicativa en la que se inscribe su texto y considera al problema retórico como parte fundamental del proceso. Este escritor se plantea las siguientes elecciones: para quién escribe; qué representaciones quiere suscitar en el lector; qué rol enunciativo asume; qué objetivo persigue; y qué efecto pretende lograr con su texto. Las situaciones retóricas particulares en el ámbito de la universidad, tales como los parciales, las monografías, los informes de lectura, le exigen elegir determinado tipo de registro, organizar la información en función del género discursivo adecuado tanto a los saberes y necesidades del lector virtual que construye, como al objetivo textual. Un buen escritor, finalmente, es aquel que es capaz de re-diseñar o modificar sus objetivos en función de los problemas retóricos con los que se enfrenta en el curso de su escritura. El texto que se va produciendo ejerce gran influencia sobre el proceso de composición en su totalidad ya que cada decisión determina sus decisiones futuras. Lo que escriba tendrá que ser coherente con lo ya escrito, cada oración y cada párrafo regirán los siguientes. El escritor debe desplegar los malabarismos necesarios para integrar la información en función del problema ret

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