• Document: Gérard Dufour LA INQUISICION ESPAÑOLA
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Gérard Dufour LA INQUISICION ESPAÑOLA Gérard Dufour LA INQUISICION ESPAÑOLA Una aproximación a la España intolerante MONTESINOS Indice Introducción Pág. I. Judíos y Cristianos: La Inquisición como “ solución final” ........................................ 9 II- El sistema inquisitorial.............................. 26 III- Cristianos viejos y nuevos: La Inquisición, instrumento de lucha socio-racial.............. 43 IV. Santo Oficio y centralismo monárquico: las relaciones ante la extensión de la nueva In­ quisición ...................................................... 58 V. Nuevas víctimas ante la Inquisición: Los moriscos.............................................. 67 VI. Cuando los propios cristianos viejos pudieron ser víctimas de la Inquisición---- 77 VIL La Sociedad Española en libertad condicional.................................................. 88 VIII. La Inquisición a la defensiva: El siglo de las luces........................................................ 103 IX. Las aboliciones de la Inquisición............... 115 Conclusión.................................................. 126 Bibliografía................................................ 129 Biblioteca de Divulgación Temática / 41 ® Montesinos Editor. S.A. 1086 c / Maignón 26. 3o - 08024 Barcelona Diseño cubierta: Julio Vivas ISBN: 84 - 7639 - 0 1 2 - 2 Depósito legal: B - 31480 imprim e: Cronion S.A.. Barcelona Impreso en España Printed in Spain ^COPILACION«^ délas Inftruvftiones del Officio dela falicita Inquiiìci ♦ on hechas por el. muy Rcuerendo feiìor fray Tho* mas de Torqucmada Prior del monafterio de lància cruz de Scgouia primero Inquifidor generai délos rey nos y léñenos de Efpaña : E por los otros Reue* rendiíhmos ícnores InquíOdores gem rales q dcfpues luccedicroji ✓ cerca déla orden que fe Rade tener enei cxercicio del lancilo offido-donde van puertas íucccífi uamctc por fu parte todas las inftru «friones q tocan a los Inqutíidores E a otra parte las q toca a culi vno délos officiales y minírtros del ianefro Offi'do: las qua* les (è copilaró cnla manera q dicha es por madido del IlIuftriíTimo y Reueredíflímo léñor do Aiolo mauri que Cardenal délos doze aportóles Arcobifpo de Se uilía Inquiíídor general de Efpaña. ✓ X*30o Portada de la primera edición de las instrucciones de Tor quemada. Granada 1537. Introducción El concepto de inquisición Que el cristianismo haya podido engendrar a la Inquisi­ ción, he aquí la paradoja más dramática de la historia de la humanidad. Sin embargo fue el mismo Pedro apóstol, a quien Jesús habla personalmente ordenado que perdonara “ setenta veces siete” (Mateo, XVIII, 22), el que realizó el primer acto inquisitorial al denunciar y condenar a Ananias y a Safira por haber ocultado una parte del producto de la venta de su personal propiedad (Hechos de los Apóstoles, V, 1-11) En cuanto los cristianos se constituyen en comunidad o Iglesia, desde el momento en que esta Iglesia deja de ser ante todo cristiana para convertirse en católica, apostólica y ro­ mana, se plantea el problema de la autoridad dogmática. Y si Cristo impartía el perdón por doquier, la Iglesia castiga sin titubear a quién dé prueba del menor “ desviacionis- mo” : San Pablo, que pasa por ser un modelo de mansedum­ bre, recomiendá a Tito, obispo de Creta, que se den dos ad­ vertencias al hereje (“ una primera y una segunda vez” ) an­ tes de “ rechazarlo” (Ep. a Tito, III, 10), esto es: excluirlo de su seno. Ahora bien , cuando la Iglesia pueda contar con el apoyo de la autoridad civil hará gala de una extrema seve­ ridad: en el año 332 Teodosio da la orden a los prefectos de perseguir a los maniqueos y, en caso de que no abjuren, condenarlaos a muerte y confiscar sus bienes. Es cierto que la Iglesia no interviene directamente, pero da su aproba­ ción. En 1184 es con el concilio de Verona, presidido por 9 Lucio III, donde se precisa que los herejes impenitentes se­ rán entregados al brazo secular. La cruzada contra los albi- genses institucionalizará la Inquisición: 4° Concilio de La- trán, presidido por Inocencio III en 1215; Concilio de Tou­ louse en 1929. A su cabeza: el famoso Santo Domingo. La historia de la Iglesia no es más que una serie ininte­ rrumpida de disensiones internas. Nicolau Eimeric, en su Manual de Inquisidores, publicado en

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